martes, 14 de diciembre de 2010

Madbear 2010: crónica de un osito

En Badajoz nunca tendremos una madbear. No sólo porque aquí la comunidad de osos y gordos es escasa o no se deja ver mucho por los bares, sino porque ni siquiera podríamos concentrar al mogollón de gais que vendrían de todo el mundo en tan sólo dos bares, de los cuales uno es un antro y el otro ya únicamente sirve copas a las telarañas. Y encima sin cuarto oscuro. A ver dónde iban a follar los ositos, que aquí se viene a lo que se viene.

Y ojo, que no es envidia. Que este año he ido a Madrid a disfrutar de la maravillosa madbear, que cumplía diez años de existencia, y lo he hecho gastándome los cuartos, y sin compartir piso con follamigos, que tiene más mérito.

Después del fiasco/marathon de la guadalkibear, y en vista de que la madbear pretendía sacar un buen dinerito en una semana de quedada, opté por ir tres días nada más. Éso sí, esta vez pasé de ir a la sauna. Por lo experimentado otros años, pensé que meterme en una ciénaga con Shrek me reportaría menos enfermedades y un olor más agradable que una piscina con colillas flotando, y gente con heridas vendadas y aún sangrantes tirándose en plancha al agua para alegría y jolgorio de un público al que regar de plaquetas y leucocitos. Pero de buen rollo.

Eso que me ahorré, además como pensé que en La Chango, una de las discotecas que mataban por acoger las fiestas, iban a poner una carpa estilo Teresa Rabal, como el año pasado, para que la gente tuviera su esparcimiento intimo, pues me dije que total qué más da, si estoy de coger algo lo mismo lo cojo en la sauna que en el trapecio dando el triple salto mortal con tirabuzón hacia delante.

Así que hasta allí que me fui. Yo no lo sabía, pero casualmente presentaban su disco los barb@zul, lástima que llegara tarde y me lo perdí, porque a todos los que pregunté les pareció genial... cuando se piraron del escenario. En teoría después del concierto se supone que iban a firmar discos, pero vamos, o firmaron poquitos o poquitos fueron a que se los firmaron...


El caso es que mi primera fiesta me aburrió. Música pachanguera y go-go´s musculocas. Es algo que no entiendo. Si la quedada es de ositos, pues pon osos bailando, que es lo suyo, que hubo un par de veces que los veía y me daban unas ganas de depilarme y machacarme en el gimnasio que no veas. Aparte de su baile sensual. He visto dentaduras postizas en vasos de agua que me han puesto más cachondo. Que no digo que sus cuerpos perfectos no gusten a mucha gente, pero para hacer posecitas, que pongan los maniquíes de Zara, que tienen décadas de experiencia haciendo el mismo paso siempre.

Lo que más me gustó fue ver todo ese ambiente osuno ahí concentrado. Me vino a la cabeza de inmediato lo mejor de los osos: la pasión por la naturaleza (la hierba, la nieve, ¡qué bonito!), el gusto por hacer amigos (a ese me lo follé ayer, y éste de aquí al lado me lo llevo al catre luego) y la despreocupación por el aspecto físico (¿has visto mis pantalones desgastados? ¡no son desgastados! ¡son de D&G!). Me gusta ser oso, me siento tan diferente...

Otro aspecto divertido de la noche fue el guardarropa. Ahora sé cómo se sintieron mis abuelos con las cartillas de racionamiento. Eso parecía el hospicio, las chicas que estaban devolviendo la ropa me daban pena, sobre todo una que tenia el jersey lleno de pelotillas. Qué digo, todo él era una pelotilla con forma de jersey. Recé porque mi cazadora no hubiera pillado ninguna liendre.

Al siguiente día elegí una estrategia diferente. Salir por la tarde a los bares y así aprovechar y alargar la fiesta contínua que estaba siendo la madbear. Y me sorprendió. Los bares estaban llenos de extranjeros, estaba bien porque tienen una forma de pensar y actuar muy diferente. Pongamos un ejemplo: un foráneo está sentado en los asientos del Hot, se levanta y se dirige hacia la barra. Yo cojo y me adueño del sitio, no sin antes haber esperado a que el sitio fuera fagocitado por alguien más, no me va eso de pegarme como si fuera las rebajas, y menos por un sitio aún caliente y seguramente oliendo a cagado. El caso es que al rato llega de nuevo el chaval, y con gestos despectivos, ladeando la cabeza me indica que me pire de SU SITIO.
Yo le digo en inglés que si el sitio era suyo, que no veía su nombre escrito por ningún lado y que tampoco nadie al sentarme me había dicho que estaba reservado para su eminencia.Yo me quité del sitio educadamente, no es plan de ponerme a chillar como una loca, pero no me quedé callado.
El tipejo al verme así optó por levantarse y cederme el sitio, pero era tarde, pasaba de sentarme en sitios cagados por segunda vez.


Y yo que pensaba que me había encontrado al primer tonto de la quedada... pero no, aún me esperaba otro energúmeno, un paleto enano con la bandurria dentro de la zamarra para hacer las américas en la gran ciudad, que estaba apostado en una esquina del bar. Me hago un hueco en esa esquina, la única que quedaba libre para pedir, y David el gnomo se puso a gruñir como si le hubiera recalificado el terreno a la baja, SU TERRENO, como Golum en El Señor de los Anillos. Fue dantesco, al final cogí la cerveza y no se la estampé en la cabeza porque se ocultó entre las piernas de los amigos, si no... Que oye, a lo mejor el chiquitín estaba borracho, que emborracharse a esta gente les sale baratito, un par de chupitos y a disfrutar, pero que no, que la cara de perro que tiene no era de eso, aunque siempre tiene esa cara. Para otra vez me llevo un bozal. O Prozac.

Pasadas mis aventurillas vespertinas, me adentré en la fiestorra loca: fui al Strong. Estaba semi vacío, el cuarto oscuro estaba lleno de tíos delgados y los pocos gordos que había salían pitando o se comían la primera polla que veían. Ahí me volví a reencontrar, un año más tarde, con el "Sr. Aspiradora humana" capaz de comerse el requesón del primer calzoncillo que intuyera bajado hasta las rodillas, y pasar del queso cheddar al gouda sin pestañear. También fue divertido el "Trío vomitona", tres locuaces chasers que a pesar de su estado de embriaguez, tenían la lucidez suficiente como para relatar en voz alta cada momento de sus vidas en ese preciso instante. En concreto comentaban con soprendente elocuencia sus arcadas. Así fue como me enteré de que habían comido algo con ali oli, y recientemente, porque los grumos cayeron al suelo con tal vigor que casi le saltan un ojo a un osito.

Yo a partir de ese momento eludí esa zona del cuarto oscuro, más que nada por evitar emular una de esas escenas de las películas de charlot en las que la gente está patinando en una pista de hielo y se tropiezan los unos con los otros, y se caen al suelo etc etc. La gente se echaba unas risas de complicidad con ellos, qué majos.

Por cierto, todo el local olía a popper. O fregaron con popper o algún gracioso derramó 200l del mismo por todo el suelo. Un señor mayor estaba en un sillón con un gotero y con signos de taquicardia, sólo digo eso.

Después del subidón de esa noche mi cuerpo pedía una buena siesta y preparación para el fin de fiesta esperado en The Moon. Quince euros para despendolarte por una sala de fiestas chiquitita y que repartía cubatas de aguachirri. Pedí cazique pero juraría que me bebí agua del cubo de la fregona. Pusieron un cuarto oscuro en plan "tren de la escoba". Te metías por un pequeño túnel y salías por el otro extremo. Era coqueto, con silloncitos y mesas, muy setentero, tenía la sensación de que en algún momento iba a salir Pajares y Esteso con alguna rubia despampanante de debajo de algún cojín. Fue la mejor fiesta de las tres a las que fuí, había buen ambiente, podías bailar y cuando ibas al baño te podías poner cachondo viéndole la chorra al tío que te gustaba porque los urinarios eran ultramodernillos y parecían sacados de la casa del que creó el papel plata. Yo dudaba entre sentarme a leer el periódico o hacerme una limpieza de bajos ¡eran tan locos! Y a las seis de la mañana nos dieron larga. Corto, pero intenso.

Y ahi terminó todo. Me despedí de todos los ositos que había conocido en estos tres inolvidables días con un romántico beso de tornillo, y finalmente nos juramos amor y amistad eterna mientras apuntábamos en nuestros móviles de última generación cada pequeño detalle de nuestros nuevos "trocitos de corazón": el bear, el facebook, el blog, hasta querían pasarme una foto de sus novios chasers para que los conociera y les dije "no cariño, que mañana me voy en el ave y quiero dormir tranquilo esta noche", y luego había otro que usaba un móvil con tapa y pantalla monocroma y nos empezamos a reír de él hasta que se fue corriendo. Ni siquiera giramos la cabeza cuando se tropezó con los cordones de los zapatos y cayó sobre una pota. No lo vimos, por supuesto, nos enteramos después cuando alguien colgó el vídeo en youtube.

Historias de la madbear. El año que viene, más.

14 comentarios:

  1. Carai, visto como dejas el madbear no creo que vaya. Se me quitan las ganas de ir hasta el Bearcelona y mira que lo tengo al lado de casa.

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  2. Hombre tampoco es eso, yo es lo que he vivido, igual le preguntas a otras personas y te dicen que ha sido genial y se lo han pasado bomba, lo mejor es que vayas y luego nos lo cuentes XD solo un consejo, no compres ningun pack y ve por libre :-)

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  3. me encantaria ir alguna vez a estos eventos.si lo que cuentas es real,me animare alguna vez.en aragon existen estas quedadas? saludos

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  4. Pues me suena que hace años habia un club, bear aragon o algo asi, pero creo que ya no existe, si algun lector del blog sabe algo al respecto pues nada, que informe y asi nos enteramos todos :-)

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  5. Sinceramente yo me mostraba muy orgulloso de ser chaser y de no tener que estar siempre detras de las musculocas de turno, pero luego me he dado cuenta de que realmente los osos se han aburguesado igual que la mayoria de gays, almenos esa ha acabado por ser mi sensación general. Eso si, un dia iré, para ponerme tibio.

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  6. Eres un nazi, sigues siendo un nazi y morirás siendo un puto nazi, tío. Te refieres a chasers y "musculocas" como si fueran escoria, y aquí el único que merece estar rodeado de mierda por sus comentarios eres tú.

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  7. Bueno, supongo que tu eres el mismo personajillo que me llamo nazi alla por agosto porque no me follaba a todo el que me lo pedia. ¿Que quieres que te diga criatura? Yo entiendo que el post es un poco largo, que tienes ciertas lagunas neuronales y que no das para mas...
    No me refiero a nadie como escoria. Critico todo lo que me parece, hasta mi ciudad y los osos que me encontre por alli.De hecho los chasers se llevan la mejor parte con sus vomitos.
    Pinchas en hueso. Otra vez. Sinceramente, para insultar, sigue escribiendonos, nos encantas.

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  8. Soy de un pueblecito de al lado de Madrid capital, en la provincia de Madrid... bueno, o comunidad autonoma o país, de Madrid... o bueno... como se diga.
    Que del dicho al hecho hay un trecho.

    La cuestión.
    Aquí cada uno da su opinión en base a sus conosimientos y/o experiencias.

    El blogger en este caso manifiesta su opinión en este texto. Su opinión crítica y negativa, y seguramente contraria a una "mayoría" que ha disfrutado del evento.
    Por ello es más o menos válida?
    Ni sí ni no, ni blanco ni negro.
    Una experiencia, una vivencia... sin más.
    Una opinión es subjetiva... y ser politicamente correcto es, cuanto menos, muy aburrido... por no decir hipócrita.

    Como he mencionado, vivo a una hora escasa del centro de Madrid.... y aún no he asistido a ninguno de estos eventos.
    Me atrae la fiesta por la fiesta. A estas alturas: No lo vamos a negar. Pero no hay motivo que justifique el sufrimiento.
    Voy, y me gusta, la fiesta del "orguyo gay"... pero voy a la fiesta que se monta en la calle. Ni garitos, ni cenas, ni saunas...
    Me gusta el ambiente (sin connotaciones) que se respira en las calles.
    Y desde luego, no lo cambio por el Madbear.

    Aún siendo de Madrid, me cabe la duda de los garitos a los que te refieres...
    El que yo pensaba que era "antro" no tiene cuarto oscuro, por lo que no sé muy bien cual es el "antro" y cual es el que "sirve copas a las telarañas"...
    La curiosidad mató al gato, dicen...


    Ciao!

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  9. Bueno en realidad esos bares no estan en Madrid, sino en Badajoz :-) Curiosidad y gato matado :-P

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  10. y yo que ya me iva a españa a buscar aventuras osunas... xD no gracias!

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  11. Puesto que parece que no te gustan las quedadas de osos (la de Sevilla tampoco sale muy bien parada en otro de tus posts), la pregunta que me viene a la cabeza es: ¿para qué vas? Y que conste que no pretendo ser insidioso, ni me dedico a organizar quedadas, ni las frecuento, ni estoy en la "escena" aunque me van los osos, pero es que tal y como lo pintas, parece que las quedadas lo único que hacen es amargarte la existencia, y tú erre que erre, como Paco Mtnez. Soria...

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  12. Bueno yo en ningun momento digo que no me gusten las quedadas, ni mucho menos que me amarguen la existencia, de hecho me divierten bastante, porque siempre me encuentro con gente o con situaciones que aunque me parezcan negativas, me las tomo con humor y asi lo reflejo en el blog. Ademas pago cada copa y entrada a local al que voy, tengo derecho a decir lo que pienso, y encima de primera mano y de forma divertida. Si la organizacion monta fiestas repetitivas que amuerman, no es mi culpa, de todas formas se buscarme la diversion y es algo que se ve reflejado, como digo, en el post.

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  13. Pues deberías ir a la cosa esa de EL BOSQUE DE TALLAC aquí en Valencia... Bueno, o cualquier fiesta osuna.... O discoteca... Bah, que todos los locales son bastante malos y tal; sobre todo por el tema musical, que a mí me mata... Tanto cuesta poner música decente, por Ros!?!¿!? Dónde ha quedado el gusto musical?!?! Sales de un sitio, entras en otro y parece que el hilo musical está centralizado! JAJAJAJAJA.
    Por lo demás... Yo creo que con la gente adecuada uno se divierte sea como sea ; P

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  14. Ya pero si voy con la gente adecuada no me hace falta ir a una quedada a gastarme las pelas jaja ademas es mas divertido dejar que te sorprendan las circunstancias, sino de que iba a hablar en el blog, me quedaria sin blog como "se lo que hicisteis..." sin poder poner las cosas de tele 5 XD por cierto, una pena que se haya ido Angel Martin, me encantaba, menos mal que Rober sigue jaja

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