viernes, 4 de noviembre de 2011

Guadalkibear 2011: crónica de un osito

Como si de un macabro juego se tratara, este año se conjuraron todas las meigas para evitar que la Guadalkibear mantuviera su racha triunfal en el negocio de las quedadas. Celebrar un encuentro de osos por décimotercer año, con un puente de cuatro días, y con el plato fuerte de la misma en la festividad de Halloween, es tentar mucho a la suerte.

Una cosa he de decir a favor de los organizadores: cada año intentan mejorar. Esta vez trajeron un espectáculo flamenco, y la habitual visita guiada pasó por el edificio Metrodol Parasol recientemente construído y que es espectacular. Además hubo una fiesta sexual para los 50 afortunados que quisieran disfrutar de algo privado, íntimo y... Pagando. Yo no fuí, pero si conoceís a alguien que fuera y nos queréis contar qué se siente teniendo que pagar por follar como si fuéramos heteros, pues ya sabéis, aquí tenéis un trocito de espacio virtual para ilustrarnos de semejantes rarezas.

Bueno, el caso es que esta quedada pretende crecer cada año un poquito más, no se duermen en los laureles, y a pesar del fatídico 13, yo al menos salí ileso para contar de primera mano lo vivido entre tanto oso. Empecemos.

Las fiestas. Como siempre, son para que la gente baile, se drogue, y al final folle con el primero que se deje. En lo de drogarse los osos no tenemos problemas. Es un fijo en la lista de la compra, no se puede quitar, es un derecho fundamental. Lo de follar, lo mismo. ¿Que no cae en tus redes el hombre de tu vida? Da igual, porque sabes perfectamente que el último día, en las rebajas, cualquiera se bajará los pantalones por un kilo de morcilla o por cien gramos de chopped. Ahora, amigo, lo del baile... Si no pones música buena lo único que tendrás será la versión bear de The Walking Dead.

Salvo el pequeño oasis que supuso la fiesta con música chochi, disfrutamos prácticamente de la misma DJ sessión en cada local. Versiones bastante chungas de canciones que por sí solas son perfectas para una pista de baile, y la incomprensión de por qué pagan a una persona cuando pueden usar un ipod. Solo encuentro explicación en que el ipod no podría cambiarle la voz a Angelita la Perversa cuando cogiese el micro. Semejante virtuosismo desde la mesa de mezclas provocaba carcajadas en la concurrencia. Las drogas y el alcohol es lo que tienen.

Lo mismo pasó en el barco. Era un poema ver la cara de organizadores, DJ´s y animadores del cotarro. Lo bueno para ellos es que siempre hay gente que se sube al escenario y se marca todo tipo de bailes, espasmos musculares y estiramientos imposibles. Ellos lo disfrutan, bailarían hasta la macarena si se la hubiesen puesto, y dan vidilla al cementerio. El resto bailaba, pero con desgana, como dejándose llevar.

Y es que este año era el 13 y estaba claro que pasarían cosas raras. Angelita dirigió y presentó una party loca de ambiente terrorífico. Música chochi (lo más divertido de todo el fin de semana), y un concurso que tenía muy buenas premisas: 14 preguntas sobre películas de terror, presentadas en un retroproyector sobre la base de una especie de power point o algo así, muy bien hecho pues cada pregunta estaba apoyada por imágenes o videos. Dos parejas de ositos elegidas de entre el púbico competían por un puñado de pelis de terror y una careta de Jason, el de viernes 13.
Pues nada, el invento se fue diluyendo poco a poco hasta hacerse aburrido muy a pesar de Angelita, que ponía la mejor de las intenciones, pero al final resultó un tanto tedioso, y hacer chistes contínuamente sobre Isabel Pantoja pues cansa, porque seguramente habrá pasado algo a nivel local que motivara la mofa y befa de la susodicha, pero los de fuera y los extranjeros vemos las gracietas y nos quedamos con cara de "vale, ¿y?". A veces las buenas ideas aunque se lleven bien a cabo como en este caso, no dan siempre el resultado esperado.

Y un problema que no tuvimos este año era el de la posibilidad de que se hundiera el barco. Primero porque nadie botaba de alegría al compás de las versiones adormecedoras de la música, y segundo, porque la parte de arriba estaba vacía. Insólito pero cierto. La crisis, que es muy puta.


En esa zona superior destacaba el stand de una NUEVA página de contactos. La anunciaron como súper exclusiva para la quedada, y los 3.000 primeros ositos que se apuntaran tendrían acceso vip de por vida. Y encima un precioso gordito te regalaba una gorrita con el logo de la web. Pero vamos, que hace más de un año que el susodicho portal está abierto, y todos los que tengan perfil en el bearwww saben que a más de uno y de dos, le ha llegado un mensajito para que se apunten al mismo. Y con beneficios vip también. Nada que objetar, todos tienen derecho a buscarse la vida de la forma que mejor le convenga. Pero nuevo, nuevo, lo que se dice nuevo... Como que no.

También podría alguien decirles a los camareros, que no son Tom Cruise, ni están rodando "Cocktail". Si te lo curras un poco puedes hacer la siguiente prueba: ponte justo enfrente de ellos, mírales todo el rato con intención de pedir, pero no levantes la mano ni hagas nada, solo muéstrate totalmente visible. Y ahora, espera. En un lapso de quince minutos habrás visto cómo ponen posecitas del tipo: "pst,tranqui, mi reino, mis reglas", o la más famosa: "nena, es tu día de suerte, ¿qué te pongo, que tengo prisa?" También comprobarás que si actúas como un mueble y no suplicas por una copa, los amigos de los dioses de la barra convierten en invisibles al resto de mortales, y no solo sirven lo que éstos les piden, sino que lo aderezan con amorosos piquitos y entrañables conversaciones. Trabajan los tíos, pero se tienen que correr haciéndolo, fijo.

Quien no creo que sea de esa opinión es Angelita la Perversa, que los ve cual mensajeros de la cruz roja, inagotables al desaliento repartiendo comida en Senegal. Yo quiero pensar que era un chiste, porque año tras año, incansable, nos invita a que ayudemos a esos pobres hombres que han estado tooooda la noche trabajando para nosotros, sufriendo, muertos de sed, desnutridos... y carguemos con las cajas de botellas vacías y les hagamos el pequeño favor de llevarlas a suelo firme. A mí si me pagan lo mismo que a los camareros lo hago encantado. Pero vamos, que no vi a nadie cargando fardos. Es que hay que ver cómo cansa bailar.

Otra de las novedades que han introducido en la quedada era más arriesgada, puesto que han permitido fumar en todos los recintos. Ésto, como sabéis, está prohibido en cualquier espacio de uso colectivo que no esté al aire libre, con algunas excepciones. Pues mira por dónde se han pasado la ley antitabaco: por el arco del triunfo. Supongo que la crisis y pensar en tener menos ganancias ha hecho que tengamos que volver a casa con la ropa hediendo a tabaco solo para complacer a la peña. Pues muy bien, las leyes están para romperlas y que los no fumadores se jodan.

Gracioso fue que la fiesta sexual se anunciara en un principio solo vía newsletter de la página oficial, luego apareciera en el banner que tienen en el bearwww, y finalmente Angelita mendigara hombres para el folleteo privado de pago. Igual de entrañable fue la advertencia de que la gente comprase cuanto antes las entradas para el barco porque quedaban muy pocas plazas. En fin, ya sabéis, la parte de arriba vacía y tal.

Respecto a la sauna, poco que decir. Había mucha gente pero menos que otros años. Ofrecían un cocktail compuesto de hielo y sangría Don Simón en vasos de plástico monísimos de los chinos, que luego algunos salvajes dejaban al lado de la piscina, o en los lavabos, según conviniera. Son "asín de guais". También algunos, haciendo uso de su capacidad para incordiar al resto de la humanidad, se ponían a fumar por los pasillos, o en las taquillas. Que digo yo que si sabes que no vas a poder estar en un sitio cerrado sin llevarte un pitillo a la tumba, pues llévate parches de esos que venden en las farmacias, o caramelitos... O come rabos, coño, que para eso vas a una sauna.

Por último no quisiera pasar por alto la cantidad de extremeños que hemos asistido a la quedada. Es un verdadero placer salir de tu pueblo para encontrarte a la misma gente, pero a 200 kms. Léase: el mismo borrachuzo que se te arrima con la misma cara de asco, el mismo grupo de amigos que en vez de irse a intentar follar con los millones de tíos que los rodean se acercan a hacer patria, los cantantes de copla que no pueden evitar mostrar su arte y salero en la sauna, cantando y riendo a pulmón descubierto, y los paletos que en un cuarto oscuro preguntan por qué está tan oscuro y hay tanto tío junto, y que si los alumbran con un mechero amenazan con sacar su móvil para ver quién se ha atrevido a ofenderle de esa manera. No me gustaría dejar en el tintero a esos cariñosos catetos que te ven por ahí y vociferan "¡extremeño!", alzando orgulloso el garrote de pino para que los veas bien, y luego prácticamente se rozan la cebolleta contigo en un bar, y ni te miran. Mucho menos vuelven a gritar "¡extremeño!".No puedo decir que me disguste, precisamente.
Por supuesto había otros paisanos que se comportaban como personas en vez de como cerdos en un estercolero o como Gracita Morales recién llegada a Madrid, y maquillaron la percepción que el mundo tenía de nosotros. Tiemblo solo de pensar que este peregrinaje va a ser continuo. Horror.

En fin, que me volví contento a casa porque a pesar de todo, esta quedada me encanta. El año que viene, más y mejor. O no.

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