miércoles, 15 de agosto de 2012

Next chub, please!

Al igual que pasa en la subcultura de los humanos normales y corrientes, en el mundo osuno a veces nos resulta complicado interpretar ciertos gestos o palabras a la hora de intentar aparearnos con otros de nuestra misma especie.
¿Cuántas veces no habremos jurado en arameo cuando un efebo barbudo y de carnes prietas nos ignora, y hemos vuelto a casa con cajas destempladas y lamentándonos: será gilipollas el pedazo de payaso éste? Pues bien, vamos a intentar darle un significado a todas estas cuestiones que siempre nos hemos hecho y nunca nos atrevimos a preguntar.

Ante todo hemos de tener en cuenta que estamos en un momento en que las nuevas tecnologías reinan en ésto del ligoteo. Si no tienes un iPhone con al menos el growlr, scruff, U4bear, biggercity y el bearwww metido en una carpeta que ponga "Woof!" o "Mis pequeños secretos", no eres nadie. Si eres de los que usa Android molarás menos, así que te remitimos al post "Android se mea en iPhone pero qué mal van las putas aplicaciones maricas", que ¡oh! está en el cubo de la basura.

 Continuamos. Si usas cualquiera de estas aplicaciones y te pones a hablar con alguien, es muy sencillo identificar una posible reacción adversa de tu interlocutor. Por ejemplo, si firmas a alguien con "woof" y te responden un escueto y mal rollero "gracias", significa que se afeitaría los huevos con papel de lijar antes que quedar contigo. En este caso no vale la pena insistir a no ser que tu nivel de dignidad esté muy por debajo del de tu orgullo. Queda claro que comer mierda no te importa, así que te la trae al pairo dar el coñazo, pero que sepas que estás dándolo.

Otras veces ocurre que mandas un "woof" y te contestan algo como "eres más feo que un aborto de cucaracha, cabrón". Está claro que te va a costar un poco invitarle a café, pero nunca se sabe...
Lo peor es cuando no te contestan. ¿Qué querrá decirnos con ese silencio incómodo y a la vez tan misterioso? Una posible respuesta podemos encontrarla acudiendo al historial de mensajes. Si ves que el espacio donde debería haber algún tipo de comentario por su parte está vacío, lo siento: pasa de tí. Pero también puedes pensar que es ciego y su iphone no tiene teclado braille. Tanto en un caso como en otro no vas a avanzar mucho en la relación. Pero ya que estás cómprale un rasca a ver si te da para unas cuantas cervezas al menos.

Llegado a este punto se plantea un problema, que no es otro que el posible encabronamiento de nuestro amor platónico. Aquí se impone respirar profundo y lanzar un ataque poderoso, del tipo "¡anda éste como se pone! ¡pero si eres una vaca burra!". Es siempre efectivo porque descolocas a tu rival y después puedes rematar la faena bloqueando su perfil, que eso jode bastante.

Hay veces que el tema entra en senderos más tenebrosos. Habrá gente muy amable a la que no intereses, pero que educadamente dará conversación amena y distendida a tus contínuas alabanzas y tirones sexuales. ¿Cómo saber cuándo parar y retirarse sin hacer mucho el ridículo? En el instante en que a tu: "tío he soñado contigo tantas veces que podría recorrer con mi lengua cada centímetro de tu escultural cuerpo", te contestan con un: ":)". A ver. Que no es que no le gustes, ni le parezcas simpático, agradable, sincero, campechano o educado. Es que directamente te mandaría a tomar por saco si no fuera porque te pondrías más cachondo solo de pensarlo. En fin, tu mismo.

Y por favor, nunca, repito, nunca por mucho que te guste una persona, te atiborres a mandarle todo tu book de fotos. Sobre todo si eres una estrellita bear y puedes encontrar esas mismas fotos, y mil doscientas cincuenta y cuatro más, en google. Si percibes mínimamente que después de haberle mandado 58 instantáneas, tu amorcito solo te ha enviado 3 (la de su coche nuevo, la catedral de su ciudad, y una corrida falsa), asúmelo: no interesas y además eres un pelmazo.


Un consejo: huid como alma que lleva el diablo de aquellos que os mandan un mensaje preguntándoos cuál es vuestro objetivo con vuestro cuerpo. Son los típicos gainers que hablan de los gordos como reprimidos y acomplejados, y sin embargo matarían por ser uno de ellos. En cuanto oláis un tipejo así, salid pitando si no queréis charlas filosóficas y absurdas.

Y como un buen oso no puede vivir solo de los ciberligues, cuando sale de casa e intenta relacionarse con otros especímenes, se encuentra igualmente con pequeñas piedras que oscurecen la percepción del entorno. Por ejemplo, si estás en un bar y te gusta alguien, de tal forma que estás desnudándolo y follándotelo con la mirada, pero éste a su vez está relamiéndose de gusto por tirarse al daddy que tiene a dos metros de él, eso puede ser indicativo de que no buscáis lo mismo. Una solución es coger un cuchillo y rajar de arriba a abajo al daddy. No garantiza que te lleves al huerto al macho que te atrae, pero bueno, un rival menos ¿no?.

La otra solución es llamar su atención de forma discreta... Qué digo yo... Reirte descontroladamente, bailar dando saltos como hacen en la tribu de los watusi, ir al baño y rozarte la cebolleta con él con la excusa de que te deje pasar aunque el local esté vacío... En definitiva, solo vas a alargar tu agonía, porque realmente eres invisible para él.

Tampoco entres a nadie con el rollo de "mira qué divertido soy" cuando no sepas si juegas en campo contrario. Es muy cruel ver cómo otro ser humano se degrada vilmente mientras te preguntas cómo es posible que pueda mantener una sonrisa profident durante cinco minutos seguidos y que no te le un tirón en el labio.

Otra forma de flirteo muy apreciada es el "momento baño" de los bares. Si tienes la suerte de colocarte al lado del maromo que te gusta mientras estáis orinando, lo normal es que le mires el pene mientras le sacas la lengua así con deseo, tipo putilla de barrio. Si ves que al tío se le corta la meada, algo está saliendo mal. Igual eres demasiado guarrilla o se ha acordado de que se ha quedado abierto el grifo de la cocina. Si la reacción, sin embargo, es la de girarse para potar, es un signo irrefutable de que no hay nada que hacer con él.


Y por último os daré unas indicaciones para saber cuándo hay que decir basta en los cuartos oscuros. Entra un osito al que le quieres meter de todo menos miedo. Si le tocas la barriga o el culo, y te retira la mano educadamente, significa que lo dejes tranquilo. Sin embargo si haces lo mismo, y y en vez de ser amable, lanza un golpe de karate y te rompe la muñeca, definitivamente no le interesas lo más mínimo. Y si te da por insistir, te hará un nudo con los testículos. Vamos, que pases de él.

En estos sitios el mayor peligro reside en los que necesitan descargar como sea, porque dependiendo de la cantidad de gente que haya y de lo tarde que sea, se lanzarán a tu cuello o a tu cartera. Por tanto a éstos lo mejor es cogerles a última hora de cierre del bar, pues estarán como yonkis perdidos porque alguien les haga una limpieza de bajos. Da igual lo que hagas, siempre tendrás éxito y no te hará falta saber arameo para entender que con la polla sacada del pantalón, el primero que llegue se la queda.

En fin, que al final, para ligar con un oso, todo se reduce a algo tan sencillo como no forzar las cosas. Y si después de haber logrado tu objetivo, haber conseguido que te regale un abanico y que inunde tu correo con sus posados-robados más votados en tumblr, de repente os deja de hablar y se muestra fríos al veros como si hubiera visto al mismo belcebú, pasad de el y no lloréis semejante pérdida. Nadie se cogerá una depresión, y encima os podréis abanicar mientras disfrutáis gratis de unas cuantas fotos cachondas. Los que tengáis aire acondicionado y vuze ya sabéis dónde podéis depositar ambos regalos. Y si, después tirad de la cadena, no seáis marranos.ñi

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