martes, 19 de noviembre de 2013

Osos de mala calidad

Cuando uno es asocial de pro, como yo mismamente, hay que buscarse las habichuelas para poder confraternizar con otros de nuestra misma especie de forma que nos resulte más fácil el acceso al deseado coito conocimiento de la persona con la que nos pajeamos soñamos entablar una amistad. Entonces usamos páginas de contactos, aplicaciones móviles, redes sociales o cuartos de baños de diferentes lugares para intentar follar superar todos nuestros miedos y ansiedades.

Lo que ocurre es que a veces las cosas fallan y el oasis que pretendíamos encontrar para enjuagar nuestras lágrimas se convierte en un fango asquerosillo y lleno de trampas. Luego vas a tumblr y en quince minutos se te pasa, pero el disgusto te lo llevas. ¿Y por qué digo ésto? Porque desde aquí quiero reivindicar mi derecho a tener sexo amigos de calidad tras un montón de experiencias traumáticas que si me permitís, pasaré a relataros.
En páginas de contactos el asunto es fácil. Firmo libros de visita y escribo mensajes de amor con la esperanza de ser correspondido, y cuando Cupido accede a mis súplicas, inicio la deseada conversación que me llevará al paraiso de los sueños. Sin embargo a veces noto que mi futuro gilipollas contertulio contesta con monosílabos, o con palabras de cuatro o cinco letras. La vez que recibo una frase de tres palabras con sentido  puedo llegar a correrme alegrarme y no sentir deseos de pegarme un tiro abandonarlo todo a manos de cam4 o Xpcams. Al final como siempre, el desánimo se apodera de tus dedos y el  teclado empieza a contestar de la misma forma a mi amado. El resultado es el esperado: se despiden con un que te follen tío me vas a contestar a mí con monosílabos hasta otra, y mi almohada se llena de lágrimas ensangrentadas de dolor.
Desesperado me lancé a los brazos de Growlr. Mucho osito follable intelectual esperando hablar de Kafka conmigo pero solo encontré gente delgada que me escribía y me lanzaba woofs y grrs cada cinco minutos como si esto fuera el mercado de la carne. Me sentía un cabritillo abatido por fieras salvajes. Yo como soy tan educado y me gustan las buenas maneras, rehusaba sus peticiones pero me acosaban mandándome una foto más reciente en la que estaban más gordos. Yo me cagaba en todo me hacía el longui y pasaba, hasta que recibía otra foto supuestamente aún más actual en la que el interfecto salía aún más inflado y os digo, más de una vez he sentido curiosidad por ver cuánto podía engordar una persona en growlr si seguía estirando la cuerda. Pero no, soy asocial pero no tan sádico, así que me cansé de esta gente y de los que vivían en Burkina Fasho y te invitaban a visitarles pagándote tú el viaje. Es curioso cómo nadie se ofrece a venir a tu casa. Todos quieren que les visites. Lo mismo que los que no paran de visitarte pero no dejan mensaje en la aplicación. Es como "¡hola, estoy aquí! ¿me ves, me ves? ¡aquí, aquí!", y cuando les devuelves la visita te vuelven a visitar. Y así hasta el infinito. Me alegra saber que hay gente más asocial que yo.

En los cuartos oscuros sí que he tenido mejores experiencias. Todo negro como el azabache. Los modernillos con la linterna del iphone dando por culo indagando el lugar, y los más clásicos usando el mechero de toda la vida provocando quemaduras cutáneas y textiles en el personal. Como digo, la oscuridad favorece que los menos osados palpemos paquetes y culos a diestro y siniestro, como si se acercara el fin del mundo, pero cuidado que puedes acabar con la mano en el hospital si a alguno se le va un poco la olla y lanza un ataque karateka para quitarte la zarpa de su cremallera. Aquí sí he aprendido algo muy importante: el nivel de éxito en estos sitios se eleva exponencialmente cuando hay quedadas y es el último día de las mismas. Son las rebajas chicos, y el osazo que hace un día te rechazó y te ponía cara de perro cuando le mirabas en un bar, se  transformará en una bestia sexual descontrolada que necesita tirarse LO QUE SEA, Y DONDE SEA si al final de la semana no ha conseguido seleccionar de entre toda la carne que ha pasado por sus ojos al objeto de su deseo, o mucho peor, si los tropecientos tíos que medianamente podían satisfacer su ansia le han rechazado una y otra vez. Eso sí, hay que tener un poquito de menosprecio tragaderas y aceptar que solo eres un vibrador o un masturbador para él. El buen asocial sabe apreciar ésto en su justa medida. Sin problema.
Igual voy al sicólogo a que me curen. A mí ésto de rodearme de gente tan social que contesta tan sucitanmente y que anda con tanto misterio en tu móvil me tiene que entrar en la cabeza sí o sí. Mejor una descarga eléctrica en un diván que un Sho Riu Ken en un cuarto oscuro. Ya os contaré qué tal cuando me convierta en alguien normal.

2 comentarios:

  1. Te entiendo perfectamente, y luego dicen que en el mundo gay es más fácil... Un abrazo

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    1. Habrá que seguir investigando para encontrar la felicidad :-) ¡Abrazos!

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