viernes, 21 de marzo de 2014

El lado gay de los heterosexuales


Ya hemos hablado alguna vez que otra de esa especie humana entrañable y emocionante para su estudio que es el colectivo heterosexual. Hemos discutido las bondades y peculiaridades que los caracterizan, pero siempre dan un salto más en su constante carrera hacia el lado oscuro, lo que nos hace dudar de si realmente les gusta mojar el churro para aumentar la superpoblación mundial o para petar retarguardias peludas.


A ver, un gordo haciendo la gracia de querer pasar por una puerta estrecha. Pues claro que no pasas, pedazo de bola de grasa, no hace falta grabarlo en video para que la gente se mofe de tí y te llame vaca burra. El osazo lo hace para provocar a los chasers y osos bollos. "Así iba a pasar mi falo por tu culo, apretadito, apretadito" parece decir. Y claro que sí hombre, nos reimos contigo pero vamos, que la siguiente vez puedes probar a abrir el pestillo de las puertas.


¿Y cómo pretenden que nos creamos que les mola pulverizar potorros cuando puedes grabarlos tranquilamente mientras están defecando en bolas? Es que ni se inmutan. Ves que entras en el baño (digo baño pero podría haber dicho tranquilamente estercolero o cuarto de las ratas) y se empiezan a tocar el pecho sensualmente mientras se tapan ligeramente el pene y te muestran una sonrisa picarona. La típica sonrisa que indica que ya has vaciado el depósito y que estás listo para que te rellenen como a un pavo. A los gais no se nos engaña fácilmente Sr. Buscapollas. Te hemos pillado, ¡así que ábrete de patas, guarra!


Por último. Un camionero sin camiseta dejándose besar la barriga por otro tío. Tío que luego le coge por detrás y le agarra para bailar y ponerse cachondos como burras en celo. Muy masculino y heterosexual todo ésto. Yo si voy a una quedada de osos y de camino me paro en un restaurante de carretera y veo este magreo tan macho, lo primero que se me pasa por la cabeza es que tienen unas ganas de engancharse a sus mujeres y hacer saltar los muelles de la cama que no veas. Pero va a ser que no. El mito del camionero gay es cierto, nenes. 


Lo dicho. A mi los heterosexuales éstos que van tan graciosetes y machitos por la vida no me la pegan. La siguiente vez que veáis uno, desconfiad. Podrá llevar anillo de casado, pero si se deja grabar cagando desnudo o permitiendo que un feto le bese la barriga, pasáos por una farmacia porque puede que esa noche desvirguéis a un padre de familia.


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