jueves, 12 de noviembre de 2015

Desde que amanece, el porno hetero aborreces


Cuando no existía internet en condiciones, con su adsl a toda velocidad y sus miles de páginas de porno duro y marica, los pajeros nos teníamos que alegrar la vista gastándonos los cuartos en suscripciones a Vía Digital, y en poder pillar de vez en cuando alguna película de Ron Jeremy tirándose con su medio kilo de falo a cualquier pelandrusca de barrio. Ellas lo disfrutaban, y nosotros también, sobre todo cuando el bueno de Ron no llevaba esa melena asquerosa y grasienta que tanto le gustaba lucir.
No soy Ron, pero tengo la pelambrera en otro sitio que también da mucho asco.
Pero en estas que apareció la fibra y nos salvó a todos los salidos del planeta, proporcionándonos incontables maneras de encallarnos las manos. Por ello, quiero hacer un homenaje a todas aquellas películas heteronas que salvaban nuestras frías noches de invierno, llevando nuestras fantasías por insondables caminos de placer.

Ejemplo de insondable camino de placer.
Así, en "Older fat man fucks younger fat woman", que es un título bastante sencillito para que los heteros puedan entender de qué va la trama de la peli, un vejestorio se quita a dos efebos de en medio mientras se encontraban dándole placer a una concubina en su lecho. Ésta que solo quiere pasarlo bien, cambia tan pancha a los dos maromos por un viejo que se empieza a masturbar con sus botas de mercadillo, y después de comerle la cosa (recordemos que tan solo minutos antes, esa misma cosa estaba siendo restregada por otro pavo) y hacer unas cuantas posturitas bastante grotescas, se corre en sus tetitas, pero como sabemos, en este rollo lo que importa es la tía y no acabamos de ver cómo se desliza todo ese semen por los turgentes pechos de la señorita. Cést la vie.


En otro clásico como "Nervous Indian sucks fat old mans cock", el mismo empotrador maduro de antes se calza a una joven angoleña que para pagarse el certificado de trabajo, le come el rabo al susodicho en una cabaña de Matalascañas. Eso sí, ella va vestida como para una entrevista de trabajo, que será muy guarra pero a dignidad no le gana nadie. El chico viejo tiene querencia por las cosas raras, así que no se le ocurre otra cosa que hacer que la pobre inmigrante le haga una felatio entre los escalones de una escalera. Ella solo piensa en mandar el dinero a sus hermanitos africanos, así que hace de tripas, corazón. Al final el maduro se le corre en la cara pero la pobre tiene una cara de asco que hasta al hetero más desesperado se le bajaría.


Por último vamos a recordar un clásico de nuestro adorado Ron Jeremy dándole biberón y lo que no es biberón, a una de sus amiguitas. En "Delightful brunette in body stocking fucks lucky man" Ron le mete el garrote hasta la tráquea y ella tan contenta, porque ha estrenado bisutería y lencería cutre comprada en su última visita al Primark de Gran Vía (la pobre es una gañana de Torrelodones de Abajo). La chica bota con una alegría que si la vieran los padres hasta la aplaudían, y Ron es un martillo pilón que provoca la envidia y la ira de todos los heteros que soñaron siempre con tener su vigor, maestría y dotes para las artes amatorias. Cuando se corre, la muchacha casi se ahoga, pero sonríe risueña porque el maestro la ha desvirgado, haciendo quedar a su novio como un patán.


Queridos compañeros, qué tiempos en los que dependíamos de los heteros para verbalizar nuestros sentimientos. Ahora cualquier mindundi tiene un blog y te planta unas pelis guarras para captar la audiencia que su verbo lúcido no puede arrastrar. ¡Mundo cruel, con lo felices que éramos cuando el porno era cutre y Canal + codificado!

A este le codificaba yo otra cosa...

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