jueves, 24 de noviembre de 2016

Gaymer time: Maldita Castilla sEXy

Ya era hora de que recomendaras otro juego, que estoy cansado de hacerme fotos en plan putón en la calle.
El rollo gaymer está de moda y he podido probar otro juego exclusivo (temporal) para la Xbox One (que estará rebajada estos días, por si necesitas cambiar tu barbacoa interactiva). Ya el título lo dice, pero si lo repito tengo más posibilidades de salir en las búsquedas de Google: Maldita Castilla sEXy.
(Espero que nadie se dé cuenta del cutre retoque).
Es uno de los primeros juegos en exprimir todo el potencial de la bestia que es la Xbox One, pero con un toque retro total, que tan de moda está, con mucho pixel y poco brilli brilli. El juego está publicado por un estudio español y creado por un grupo reducido de personas, básicamente locomalito y otros colaboradores que importan menos en este momento.
Posible colaborador osito probando el Maldita Castilla sEXy. ¡NOVEDAD! Foto no sacada de Tumblr.
Pero centrémonos ya en el juego, por su historia, que es la típica en estos títulos gaymer: La reinona mayor está cansada de las maricas malas y las arpías de sus mariliendres, y te pide a tí, el típico osito que dice ser sólo activo pero que pone más fotos de su culo receptivo que de otro tipo en los 70 perfiles que tiene, que salve su reino de fantasía, una macrodiscoteca gay. La macrodiscoteca tiene siete ambientes más uno secreto, el cuarto oscuro más grande de Europa, pero sólo estará accesible si consigues darle a la marica mala viejuna (la más mala de todas) cinco pastillas de éxtasis que encontrarás repartidas por el local. Luego en el cuarto oscuro tienes que enfrentarte a otro macho alpha como tú para ver quién es el más activo de la zona. Vamos, cosas de osos atontados que tantas veces vemos por el ambiente.
Obviamente un enemigo final tenía que ser el típico gordo divón que se cree el ombligo del mundo.
El juego es el típico plataformas en scroll horizontal con enemigos molestos y jefes de fin de fase que conseguirán destrozarte los nervios, un modo de juego muy complicado que ya no se suele usar y que pedirá de nosotros dedicación exclusiva y buena memoria. Mucha gente lo compara con el Ghost'n Goblins, pero se parecen más bien poco o nada, ya que en este título tienes tres corazones de vida y en el clásico arcade te ibas quedando en bolas, luciendo en muchos momentos unos eróticos gayumbos de corazoncitos rojos, idea que le copió descaradamente a Dead Rising 21 años antes, que ya puestos podían haber llamado al protagonista Frank West también.
Ya le gustaría al  Ghost'n Goblins tener Fuego santo y unos fondos de juego tan cucos.
Para mí ha sido un gran descubrimiento, aunque he acabado de él hasta los mismísimos, perdiendo casi 20 gramos de lo que me ha hecho sudar. No es juego para todos los públicos, tanto por su estética arcade de los años 80, como por su dificultad extrema. Me hice con todos los logros asequibles, dejando atrás los logros para enfermos mentales. La gran broma del creador de esta aventura ha sido poner la mayor puntuación a los logros chungos, con lo que tengo más de la mitad de los mismos, pero no llego a los 500 de los 1000 puntacos que tiene el título. Para los que no sois buscadores de logros esto os sonará a chino, pero los verdaderos jugadores sabrán de mi sufrimiento.
Quitando el tema de los logros, me has vendido este juego tan sexy... woof!
Y esto es todo, con lo que ahora solo queda comprar el título que está en el bazar de Xbox, en Steam y en la tienda cara de la Barbacoa interactiva.
¡Por Dios y por Castilla!
El juego se puede comprar desde la cama, lo de estar en bolas es opcional.

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