martes, 4 de abril de 2017

¡Esto nos pasa, por un país sin grasa!


En España la televisión no trata bien a los gordos. Es un hecho constatable fácilmente con tan solo echar un vistazo a lo que las cadenas ofrecen, con la excepción de Terelu Campos y su madre, los gais que no se aguantaban desde el primer día en Casados a primera vista o el insoportable  Flo en una cosa que hace por las tardes para competir con Zapeando, y que se está comiendo dos mierdas. Pero vamos, que ninguno de estos cuenta para nuestros intereses pajeriles.


Nosotros querríamos ver carnaza de la buena mientras estamos cenando, aunque fuera en los anuncios, y en ese sentido tenemos mucho que aprender todavía de lo que hay fuera de nuestras fronteras. Y es que como siempre, buscando videos de gordos en bolas o con el culo en pompa información para mi píldora informativa de la clase de macroeconomía, me he dado cuenta de que en el extranjero sí que saben valorar las lorzas bien puestas y unas tetas flácidas.
He recopilado algunos de los videos que he encontrado para que España se dé cuenta de que aún nos queda mucho camino por recorrer en este planeta gordofóbico y acomplejado.

El primer documento gráfico que os traigo viene de Brasil (supongo, porque hablan así como raro y me dan ganas de bailar samba y tomar caipirinha) y sale un gordo enseñando los pechos como una vulgar guarrilla.


Algo le pasa con un tatuaje que tiene en la espalda que no le debe hacer gracia porque grita mucho y pone cara de malote, pero luego deja que el chaser le chupe los pezones. Bueno esto útlimo es una licencia, pero podría haber pasado en la realidad.


Otro documento que nos demuestra que el rollo oso está mucho mejor implantado en Brasil (nuevamente supongo que es ese país porque no entiendo nada, ni falta que me hace)  es este anuncio, porque el protagonista de algo para quitar las manchas de semen de la pared es un gordito con cara de oler a mierda y que tiene menos ritmo que una canción de Álex Ubago (los que se acuerden de quién es Álex Ubago).


Eso sí, el madurito tiene gracia dentro de su ineptitud para bailar, y la melodía es divertida y nos hace querer bajarle los pantalones y descubrir si el rabo es tan movido como él.


Sé que lo habéis flipado con estos dos primeros chicos, pero os he dejado lo mejor para los siguientes. Porque el colectivo bear no puede seguir siendo ninguneado de esta forma en tierras hispanas, por tanto reivindicamos que la publicidad que nos amarga la sobremesa, al menos nos amargue también por donde lo hacen los pepinos.


Observad la preciosidad de este osito cargando sus cosas a la espalda, con sus tirantitos y su lacito al cuello, a punto de ser mancillado como un guarrino. No sé lo que vende, ni sé que es ipiranga, y la verdad que en lo último que pienso cuando lo veo es en averigüarlo. Al final sale con traje de chaqueta y bigote poco favorecedor que cuando se lo quita, y viendo cómo queda el conjunto final con ese pelucón anti-morbo, me dan ganas de vomitar, pero en fin...


Y como no me quedaba yo tranquilo después del sabor agridulce del video anterior, he removido cielo y tierra hasta que he encontrado algo un poco más consistente. Y aquí está, medio en bolas mostrando su barriga y sus tetas turgentes, y esas piernas un poco de palillo que le perdono porque me pone tó burro.


No me digáis que no está para comérselo con su pajita en la boca, morisqueándola como si fuera mi falo, y con ese poquito de pelo en el pecho que hasta da penita de verlo tan solo entre tanta piel blanca...


Por último, y os dejo ya tranquilos con este tema, otro gordito maduro al que al parecer, usan sin ningún tipo de escrúpulos para vender tuberías y cosas para el baño. Yo le hubiera puesto a anunciar consoladores y lubricantes que también van muy bien para el baño, pero bueno, yo no mando y total, tampoco voy a comprar nada.


Esos brazos peludos, esa barriga incipiente, esa cara de haber aprobado la ESO por los pelos, esos zapatos del Seaside... Por cierto lo del fondo son mujeres, y lo que tiene al lado es otra mujer, por si no os habíais dado cuenta.


Yo voto porque aprendamos de lo que hay en el exterior, que ampliemos miras y dejemos que los gordos, grasientos y peludos varones que habitan este planeta desde hace millones de años, fagociten muestro mundo y entren en nuestras vidas aunque sea con fines mercantilistas. No vamos a soltar la pasta solo porque nos pongan cachondos, ¡que no somos heteros! pero al menos nos mantendrán pegados al sillón con el mando en una mano y el rabo en la otra.

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