lunes, 22 de marzo de 2010

I´m affraid of no chub

Está claro que los hombres no somos máquinas. De hecho, si realmente lo fuéramos, no nos haría falta la "Sneaky Pete Pro", que por lo que cuesta te compras "The love machine" ( que además viene con muchos complementos juguetones y mando a distancia ), y la "Luv-U-Lounge" juntas, que encima cuando terminas de usarla le pones el volante de la play y no veas qué tardes de risas te puedes echar.

Pero bueno, al tema, que me estoy desviando. A todos cuando vamos a una sauna, a un cuarto oscuro, o cuando sencillamente quedamos con alguien, nos gusta pensar que la noche va a ser esplendorosa etc etc. El problema viene cuando surgen los malqueridos gatillazos. Un día no pasa nada, pero al segundo te empiezas a preocupar y piensas si no te estarás volviendo hetero. Qué horror. Hetero y comiendo cebolletas. Lo peor.

Eso le pasó al pensador de Rodin, y ahí se ha quedado para los restos, amargado de la vida y dándole vueltas al coco por la posibilidad de ser hetero y tener que comer felpudo de por vida. Eso, o es que se le ha atrangatado una bola de pelo y no es capaz de echarla. Como los gatos.

Mucha gente llega a convertir ésto en un verdadero problema sicológico. O bien se cierran en banda y dejan de ir a ciertos sitios por el miedo a "no cumplir" o directamente se enfrentan a la situación cada vez con más miedo, convirtiendo los encuentros en un martirio cada vez mayor.



Tenemos que hacernos a la idea de que no todos respondemos de la misma forma ante una misma situación. Hay mucha gente que si no se siente observada mientras tiene sexo, no disfruta. Otros encuentran la excitación simplemente masturbándo al otro, o besando, o con la lluvia dorada... Cada cual es como es, y cuando te encuentras a alguien al que le cuesta "tranquilizarse", es importante saber manejar la situación, primero comprendiendo lo que está ocurriendo, y segundo no forzando las cosas.

Con ésto quiero decir que a mi no se me tiene que poner dura, sí o sí, cuando en un cuarto oscuro un gordo buenorro me toca la barriga o el paquete. Puede que me vaya a una cabina con él y ni siquiera nos empalmemos, y si lo hacemos, puede que no nos corramos aunque me la machaque durante dos horas. Porque puede que estemos fuera de nuestro ambiente, fuera de nuestro "radio de seguridad", y lo fundamental es tener claro que estamos fuera del mismo, y que pretender mostrarnos como nos gustaría en esas situaciones es difícil, y que forzar no vale... Hay que ser realistas, porque sólo así ese miedo puede desaparecer, y el problema, desvanecerse tan rápido como apareció.

Ésto lo encontramos día a día. Un amigo, tu novio o el chico que te gusta puede que no respondan a ciertos estímulos si no se encuentran en su ambiente. Evidentemente para un encuentro esporádico, no cumplir o cumplir a medias pues claro que no gusta, pero no es un problema de ellos únicamente. Es algo que concierne a todos. Saber mirar, entender y adaptarse. De hecho, si nos lo proponemos, dejará de ser un problema.


Y es que al fin y al cabo, la vida está para disfrutarla, ¿que no se te pone dura? pues ya se te pondrá mañana, o pasado, o al año que viene, porque claro... Ahora que lo pienso... Si te quieres hacer el guay una noche, te coges un pedo y te vas a la cama con la novia de Chucky, pues tú dirás... ¡Ni con grúa ni viagra tío! ¡Los milagros... a Lourdes! (Lourdes es la chica de pose gracil y natural de la derecha)

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