sábado, 5 de octubre de 2013

No te molestes, no es gay


Con ésto de que los heteros les gusta comer almeja cuando la parienta les deja o  cuando tienen dinero en la hucha para darse un paseo por la carretera, a todos les da por hacer el marica sin el menor atisbo de pudor. A éstos la gente los ve soltando pluma y les cae simpáticos, como cuando tu sobrinito se te caga encima cuando lo tienes en brazos. Eso si, prueba tú a soltar el plumón delante de una sala heterosexual con pinta de George Michael verás las miradas asesinas que te echan. Hasta que te vas al baño a llorar y ves a cuatro o cinco papitos ir detrás de tí tocándose el paquete.


Por eso me molesta bastante que un gordito súper mono y varonil se deje tocar la barriga y estimular los pezones por un travelo y la gente diga "mira qué parejita más buena hacen". También haría buena pareja conmigo, señora. También me incomoda que el machito se ponga a bailar moviendo el culo como si fuera una brasileña con un ataque de epilepsia. Pero lo que me da más rabia es que el chico se coloque el paquete sin miramientos, a saco, delante de toda la peña, y yo no esté ahí para echarle una mano. O dos.
Otro asunto que me incomoda es que siempre usen el típico recurso de ver a dos tíos duchándose para comparar a quién le queda mejor el pelo. Sí, muy machorro y hetero meter una cámara en una ducha con dos maromos, pero por lo menos al gordo dadle champú de verdad y no seáis tan cerdos de darle detergente discount de carrefour. Y no contentos le ponen un tapa rabos semi transparente mientras que al cachas le visten de D&G. Y ésto está dirigido al sector varonil de la población. Sí claro. 
Pero amigos, si hay algo que me revienta es la manía de los tíos aparentemente heterosexuales de bañar con sus propias manos a un gordo. No usan esponja no sea que le hagan alguna herida. Le soban hasta el punto de no diferenciar si la espuma que cae es jabón o líquido preseminal de toda la gente que hay ahí. Y para más inri el gordinflas se baja el bañador y nos enseña el culo después de que todo quisqui se lo ha manoseado hasta quitarle toda marca de nacimiento.
Y luego nosotros somos los maricones. Si solo les falta ir a mear todos juntos en las bodas. Ah, que ya lo hacen. ¡Glups!

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