jueves, 26 de febrero de 2015

Cooking with the Bears, la nueva "cosa" bear

Perdona Angelo ¿esto qué coño es? Necesito una Cola Zero.
Hoy por facebook he descubierto que otra de esas parejitas que parecían tan felices en navidades, ahora han roto porque uno de ellos no podía aguantar el peso de los cuernos que existe un libro llamado Cooking with the Bears del fotógrafo Angelo Sindaco (¿? ni puta idea),  que para los que no dominamos el inglés quiere decir: Fotos de osos en la cocina a 40€ el libro. Que es lo mismo que cualquier otra sesión de fotos bear, pero en lugar de en un bosque o un estudio, es en cocinas. Y no hay nada más.

Voy a probar mi guiso especial, pelo con cualquier mierda que esté a punto de caducar. Mmmmm qué rico.
Para que no parezca otro libro más de fotos eróticas, el fotógrafo dice que hay recetas de los osos que salen, recetas milenarias pasadas de madres a hijas y a esta panda de maricones estos ositos, recetas de comida italiana del estilo "Cómo abrir una lata de raviolis del Lidl sin cortarte". Bueno, no lo tengo e imagino que son de ese estilo, ya que el ejemplar tiene sólo 32 recetas y son 172 páginas. Menos mal que el libro de 1.080 Recetas de cocina no sigue este formato, ya que sería un tochaco difícil de llevar.
Yo paso de cocinar desnudo, me he puesto este delantal que me regaló mi madre el mismo día que me enseñó la receta de espaguetis a la boloñesa de Maggi.
Pero vamos, que esto no es nada nuevo, un producto caro que dice ser otra cosa para que veamos lo diverso de la comunidad bear a un buen precio. O como yo lo llamo, estafa. Estafa si crees comprar un recetario claro, que si compras un libro de osos pues entonces no es ninguna estafa. Aunque no creo que nadie lo compre por las recetas, así que la estafa es por el autor, que se autoengaña para vete tú a saber qué motivo.
Y así es cómo se corta un buen nabo, recomiendo un bolso a juego con los tacones, las que tengáis los tobillos gordos hacednos un favor y no uséis estos zapatos.
Hasta aquí una parte de la historia, ya que lo mejor está donde he leído sobre el libro, un artículo de un blog de El País (antiguo periódico de izquierdas y que ahora da mucha grima) titulado Aprende a cocinar con los ositos (recuerdad: 32 recetas). El post parece escrito a finales de los 90, cuando todo esto del rollo oso empezaba y se escuchaban tonterias como:
La comida es una excusa para entrar en la intimidad de algunos miembros de esta subcultura gay, que se caracteriza por su rechazo a los códigos estéticos del hombre homosexual musculado, depilado y vestido de Dolce&Gabbana. Los ositos son peludos, barbudos, gordezuelos y mullidos; el cliché dicta que lleven vaqueros y camisas de leñador, aunque su facción más leatherona no haga ascos al cuero. En cuanto a sus hábitos alimentarios, por sus lorcillas podemos presumir que no andan comiendo lechuga ni van contando las calorías como los adictos al gimnasio con los que comparten preferencia sexual.
Odio las marcas que nos quieren imponer desde el lobby heterosexual como D&G. Bragas Moschino: entre 25 y 35€
Solo ese trozo es ya para mearse, la de tonterías y topicazos ya superados reunidos en unas pocas palabras. Pero la declaración del fotógrafo, que incluye el articulo, tampoco se queda atrás:
 "La idea me vino a la cabeza hace dos años", cuenta a El Comidista. "Quería explorar un mundo que es casi desconocido, sobre todo entre el público heterosexual, usando una clave universal: la comida. Lo que hice fue dar una gran patada en los huevos a la aséptica idea de los libros donde encuentras chefs superestrella o mujeres que reflejan el estereotipo de los años cincuenta de las amas de casa"
¿El mundo oso casi desconocido? Otro anclado en los últimos años del siglo XX. Que además quiera ponerse una medallita al decir que hace algo diferente es de pena. Ya hay muchos libros que pasan de los grandes chefs o de la mujer sumisa de los 50, pero toca vender, y decir patada en los huevos queda muy transgresor. No le gustan los estereotipos en los libros de cocina pero no se corta en usarlos en su libro como muestra la siguiente foto.
Los osos siempre pensando en meterla en caliente, además de estar con los arneses. Ese es el modelo estar en casa, el "de calle" tiene más tachuelas.
Y lo mejor está al terminar el articulo de El País, cuando habla de las "historias humanas". Al parecer, los osos ademas de ir con arneses, decir woof y cocinar medio en bolas para que la comida tenga más pelo que nuestra espalda, también son personas normales. Esto debería ser noticia: los osos gais no sólo son peluqueros, maquilladores y decoradores de interiores. Los topicazos están hasta la penúltima frase del post:
Personas que han aceptado sus cuerpos como son y se han atrevido a rechazar los modelos de belleza imperantes.
Tenía que haber pesado la comida, esto es demasiado para los seis, nos vamos a sentir superhinchadas hasta que abran mañana el gym.
Esto está tan alejado de la realidad que no sé si lo ha sacado de principios de siglo o de mediados de los 80s. El mundo oso ha aceptado sin problema esos modelos de belleza imperantes, solo que ahora tienen algo de pelito en el pechito, pero el  culto al cuerpo supermusculado y  machacado en el gimnasio gym es una parte predominante del mundo bear actual, dejado de lado a cualquiera con sobrepeso.
Modelo para un libro de cocina, ya que para una fiesta o quedada bear no sirve.
Y ahora más fotos sacadas de la web del fotógrafo, las cuales son "100% sin photoshop", es decir, que la gente ya lleva encima el maquillaje y los filtros de instagram en su vida normal.
Osito mono pelando unas patatas, yo le dejaría pelar otra cosa. Por cierto, podía hacerlo en la cocina, que son 5 patatas.
Otro osito como que podía invitarme a su casa, después de follar le ayudaría a deshacerse de esa cama y poner el proyector en otro lado menos molesto.
No me gustan las bragas, pero con este puedo hacer una excepción. Qué monada, creo que estoy enamorado, no tanto como para comprarme el libro, claro.
Gente random sin importancia.
¿Nos vas a pagar con dos botes de proteínas como prometiste?
Necesito vomitar antes de salir, sólo ver este plato me hace engordar.
Después de quitar el platico y la caja de cartón, metes la pizza sin descongelar en el horno y te vas a ver la peli de Sexo en Nueva York 2 durante 15-20 minutos.
¿Está besando un espejo?
Después de esa foto se pasaron media hora limpiando toda la mierda que había tirado. El techo se tuvo que pintar y todo.
Más fotos sin interés.
Como con la gorra por si me llueve en casa.
No podía faltar la foto del abuelo haciendo cookies.

8 comentarios:

  1. A mi también me llamó muchísimo la atención cuando lo leí y de hecho ya estaba haciendo un post sobre el tema, muy triste el artículo, solo le falta decir que como son gorditos son más simpáticos y como son gays quieren mucho a sus madres, en fin.

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    1. Yo creo que el articulo era para cuando se estrenó Cachorro, que no se lo publicaron y lo guardó en un cajón hasta que ha visto algo para usarlo, si al parecer el libro es del 2013, todo muy retro.
      Por cierto, lo de que los gorditos somos simpáticos es casi cierto, aunque no es mi caso :P

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  2. Y son muy amigos de sus amigos, al menos en el u4

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    1. Eso, tu nombra a los innombrables para que me vengan ofendidos y demuestren que el articulo de El País está equivocado :P

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  3. Yo nunca he visto a un gordito robando una cartera.

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    1. Pues deja la tuya con mucho dinero cerca de mi sin vigilar y veras como desaparece :P

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  4. Al del slip (o bragas) de color negro me lo cocinaba yo!

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    1. Pues ya va vestido para meterlo en el horno, sólo hay que rellenarlo :P

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