martes, 13 de diciembre de 2016

Tíos buenos que no he visto en Madrid

Este fin de semana como todos sabéis ha sido uno de los eventos más importantes del año en lo que respecta al rollo oso: el puente de la constitución. Y medio país bear ha ido a Madrid a celebrar que disfrutamos de una constitución que vela por el cumplimiento y salvaguarda de nuestros derechos.
Es coña, a ver si os váis a creer que la gente se va a hacer chorrocientos kilómetros para esta gilipollez. Nada nada, que os lo tragáis todo, sin ofender. He ido a aprovecharme de que una ex molona quedada de osos afectivo sexual y diversa se celebraba por ahí, y como ellos se lucran de que ese puente la gente quiere fiesta, pues otros nos beneficiamos de la tontería y vamos a las parties locas alternativas o nos quedamos en el hotel fornicando con cualquiera, que sale más barato.
Yo soy de los que ni se gasta ni fornica, con lo que cual soy un parásito-paria social que se ha asomado levemente a la calle y ha observado un panorama bastante desolador. Desde mi perspectiva humilde quiero relataros mi drama personal. En verdad os digo que si sé lo que NO me iba a encontrar, no pago un albergue hacinándome con piojosos mugrientos, ni rebusco en el carrefour a última hora para pillar algo de cena.
En Madrid no hay playa. Este tío evidentemente, no estaba.
Un guapito japonés. Tiene mejores cosas que hacer que venir a una quedada.
Cada vez que se intentaba poner el gayumbo se le enganchaba con el rabo, así que no pudo venir.
Parejita feliz de osos bollos. Los rechazarían porque en una quedada no quieren parejas pues de todos es sabido que si eres soltero sales con novio en cualquier cuarto oscuro.
Te desbloqueaban esto en growlr después de recibir cien shouts de publicidad.
A semejante osito le harían el vacío. Sin barba ni pelo se reirían de él. No fue, claro.
Este podría haber ido al HOT, pero con traje y sin aire de muerto viviente no pegaría.
No, tampoco te ibas a encontrar un culito tragón así en Madrid.
A este se le quedaron pegados los calzoncillos a la silla y no pudo asistir, y eso que tenía comprado el pack fiesta por solo 250 €.
Ellos van a ir en 2056 cuando las ranas críen pelo. 
No puede ir. El pestazo a popper de cualquier bar lo mataría.
Este tampoco lo podrías encontrar, demasiado baboso se le echaría encima y se agobiaría.
Un osazo así puede que te lo hubieras encontrado... Haciéndote una peineta.
Que sin barba no, leñe.
Bueno, esto es lo que yo hubiera querido encontrarme por los rincones de Chueca o sus alrededores, pero yo es que tengo un gusto muy particular y tampoco soy quién para decir que los buenorros eran otros hombretones.
Además, vi a Pepón Nieto y a Loquillo, y con eso ya me fui contento a casa. Les iba a pedir un selfie pero me parecía tan de paletillo que pasé de largo mientras señalaba con el dedo y decía en voz alta «son los de la tele, son los de la tele». Mentira, les hice la foto sin que se dieran cuenta, que tonto no soy.

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