jueves, 5 de abril de 2018

Hoy en Vida Gaymer: Cuphead

Así de triste es la vida de un gaymer, de la cama al trabajo y del trabajo a casa. Y ya en casa con tu novio osazo en la cama, dándolo todo con la consola hasta las tantas.
Hoy voy a comentar un juego sin haberlo terminado, pero creo que es necesario hacerlo para que nadie más acabe picando. Bueno, los de PS4 no van a tener ese problema, ya que no está para su ruidosa y caliente consola. Y si, no hay que comprar Cuphead, es una puta mierda y un juego odioso como ninguno.
Envidiosos del mundo, mejor usad DuckDuckGo para no dejar rastro de vuestro patetismo.
He de decir que apenas he jugado, pero después de 1828 minutos (y sumando, que solo llevo el 96% del mismo) puedo asegurar que no vale la pena gastarse los menos de 20€ que cuesta. Vale, es una belleza y desde el primer momento que ves la pantalla de título se te cae la baba y acabas enamorado de su estilo mega retro de animación de los años 30, pero es parte de su trampa mortal.
También te distraen los marineros rudos. ¡Putos programadores manipuladores!
Otra droga que usa Cuphead es la puta música, rollo jazz y de esa época, que te hace odiar tu propia vida. Al principio es muy divertida, pero poco a poco te das cuenta que te impregna de ansiedad. No exagero al contar que he tenido que tomar varios tranquilizantes después de jugar. Vale, el primero era por la ansiedad del juego, y el resto es porque tengo mucho vicio y los trankimazines son muy sabrosos.
Yo después de jugar 15 minutos y después de tomar media caja de tranquilizantes y una tila. Y también después de una operación de estética y horas en el gimnasio... soñar es gratis.
La perfecta unión de imagen y sonido crean esta pequeña joya jugable, pero su endiablada dificultad es lo que te hace odiarlo. Aunque ésta empieza alta, según avanzas se vuelve desquiciante, perfecto para los que no tienen sangre en las venas y todo aquel que sea del norte de Españistán. Pero voy a contar un poco de qué va.
Yo tengo horchata en vez de sangre, por eso me hago fotos artísticas en B/N marcando bien paquetorro y musculacos. Todo falso, editado con el photoshop.
Eres una marica mala que se pasa el día criticando a todo el que ves por la calle, con tu amiguito también marica y también mala. Te ha dado un yuyu chungo por unos tripis en mal estado y te crees que eres una taza que se ha jugado el alma en las tragaperras del casino del diablo. Está claro que pierdes hasta la leche de la taza, así que para salvar tu alma tienes que ir a matar a unas pobres personas que viven una vida retirada y tranquila. Y ya no digo más que hago spoiler.
Cuphead y Mughead en su versión para PornHub. Estoy deseando ver el estreno.
Y hasta aquí el fin del análisis, yo pensaba que lo había visto todo en cuanto a dificultad con Maldita Castilla, pero Cuphead va más allá. Eso sí, es una experiencia única en esta generación que merece la pena probar, pero que no soportarás si no te gusta lo de ensayo y error.
Nota: Cuatro garritas y media sobre cinco.
Me lo has vendido, ahora mismo lo compro para la mejor consola de este mundo (después de la Megadrive, Dreamcast, Game Boy Advance, Xbox, Xbox360)
Y ahora dejo un vídeo de una persona que seguro que no tiene vida privada y se ha pasado el juego en menos de dos horas. Yo más de 30 horas y estoy al final, a puntito de tirar la consola por la ventana (es la Xbox One S, muy ligera, así que aterrizará perfecta).

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