lunes, 11 de abril de 2011

La cagada de los palomos cojos

Vergonzoso. La propuesta de "El intermedio" de rebelarse contra las declaraciones homófobas de nuestro alcalde recibió ayer una respuesta tremenda, pero demasiada gente está viendo las cosas de una forma que me hace sentir extraterrestre.

Yo asistí, y mientras esperaba un alegato contra la falta de respeto, solo encontré el botellón más grande al que he asistido nunca. La gente estaba borracha desde las seis de la tarde, bailaba y brincaba al son de un DJ que ponía música techno.


Euforia, la misma que hace que un pueblo acuda en masa a ver en vivo a la gente que sale por la tele. La misma a la que le importaba lo mismo que hubiese ido Falete o La Duquesa de Alba. La misma que hubiese acudido en masa a ver a Arguiñano cocinar en el escenario una paloma al chilindrón.


Nada tenía sentido. Al lado de unos muchachos que levantaban una bandera multicolor, una pareja heterosexual miraba a otra que tenía cerca. Se hacían un comentario, los señalaban, y se reían. En la parte más alejada del escenario la policía local, a la que según los periódicos encomendaron la tarea de no dejar pasar a gente con botellas de cristal, asistía impasible a la visión de todo el que quisiera pasearse con quintos de cerveza delante de sus narices. Al final de la fiesta, muchas personas haciendo chascarrillos que si los hubiera dicho el alcalde habrían provocado otra caravana de palomos cojos.


Frente a ésto, los protagonistas verdaderos, al márgen de todo, reían, excitados ante el gran salto de aceptación que daba Badajoz.


"El intermedio" tiene para rellenar varios programas, se lleva la medalla de haber convocado a miles de personas en un pueblo, y un reportaje que les dará visitas en youtube.

Los hosteleros siguen contando los billetes que ganaron y esperan ansiosos que la plaza alta se llene otra vez de palomos cojos, de palomas bravas o de guiris escandinavos.


Las asociaciones gais ya remiten a una segunda tanda de palomos el año que viene, pero olvidan que el día del orgullo está a poco más de dos meses, y mucho me temo que "El intermedio" no va a estar ahí otra vez a no ser que les interese seguir sacando tajada de su labor de "vengadores del mal".


Me hubiese gustado ver al alcalde ese día. Refrendando que sus palabras no fueron nada más que un malentendido. No pudo ser. También me gustaría haber visto al mediador de todo este tinglado, el presentador estrella de "La sexta" y conductor de "El intermedio". Pero tampoco asistió, supongo que el concierto que dio el viernes por la noche en un bar de Badajoz con su grupo de música le dejó exhausto y tuvo que volver rápidamente a Madrid.


Me siento defraudado. Un botellón gigantesco, un artista del que se ríen en la cadena de TV que le contrata y gente con muchas ganas de fiesta no puede ser razón para envolver lo que se quiere enmascarar como un éxito de la convivencia. ¿Alguien podría justificar que "Sálvame" es un éxito del periodismo televisivo sólo porque lo ven millones de personas al día?

El circo se ha marchado. Y deja un aroma de ambrosía, ocultando lo que nadie quiere ver. Lo dicho: borrachos de éxito.


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